EE.UU. advierte que retirará visados a extranjeros que “glorifiquen” el asesinato de Charlie Kirk

El vicesecretario de Estado, quien se autodenomina como «el quitavisas», ha lanzado una advertencia a quienes celebren el asesinato del comentarista conservador.

Washington.- El Departamento de Estado de Estados Unidos advirtió este jueves que podría revocar los visados a ciudadanos extranjeros que “glorifiquen” el asesinato de Charlie Kirk, comentarista conservador y estrecho aliado del expresidente Donald Trump.

El vicesecretario de Estado, Christopher Landau, escribió en X que ha observado mensajes en los que algunos usuarios celebraban el ataque.

“Ante el horrible asesinato de ayer de una figura política destacada, quiero recalcar que los extranjeros que glorifican la violencia y el odio no son bienvenidos en nuestro país”, señaló Landau, quien se autodefine como “el quitavisas”.

El funcionario aseguró que ya dio instrucciones a los funcionarios consulares para tomar medidas contra quienes incurran en este tipo de expresiones y llamó a denunciar publicaciones de ciudadanos extranjeros que justifiquen o minimicen el crimen.

¿Quién era Charlie Kirk?

Charlie Kirk

Kirk, de 31 años, murió tras recibir un disparo en el cuello durante un evento en la Universidad Utah Valley. El atacante disparó desde un tejado cercano y huyó de la escena, según la policía. La investigación continúa.

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El comentarista, padre de dos hijos, fundó la organización Turning Point USA, con la que impulsó a jóvenes hacia las filas republicanas. Su cercanía con Trump lo convirtió en una figura de peso dentro de la derecha emergente en EE.UU., al punto de que el expresidente anunció que le otorgará la Medalla Presidencial de la Libertad a título póstumo.

Sin embargo, Kirk también fue una figura altamente polémica por comentarios que le ganaron fuertes críticas. Defendió de manera abierta la posesión de armas de fuego, incluso tras tiroteos masivos, asegurando que “un pueblo armado es un pueblo libre”. Además, fue señalado por declaraciones en las que minimizaba la discriminación racial y hacía comentarios despectivos sobre comunidades afroamericanas, lo que sus críticos calificaban como un discurso cargado de prejuicios.

Estas posturas lo convirtieron en un referente para sectores de la derecha dura, pero también en un personaje abiertamente rechazado por movimientos progresistas y de derechos civiles. Tras su asesinato, estas divisiones se reflejaron en redes sociales: mientras simpatizantes lo despiden como un “defensor de la libertad”, otros recurrieron a la ironía o incluso celebraron el ataque, lo que generó la reacción inmediata del Departamento de Estado.

El caso no solo expone el clima de polarización política en Estados Unidos, sino que reabre el debate sobre los límites de la libertad de expresión en torno a discursos de odio y su repercusión en plataformas digitales.

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