Ana de Saracho: Reinventarse para liderar con propósito

Ana de Saracho transformó su trayectoria corporativa en una misión personal: acompañar a mujeres en su crecimiento profesional, fomentar el liderazgo con propósito y demostrar que reinventarse es una forma poderosa de seguir creando impacto.

En el mundo corporativo, tener un nombre asociado a grandes empresas puede abrir muchas puertas. Representa prestigio, visibilidad y autoridad. Para Ana de Saracho, su “apellido corporativo” no se refiere a un linaje familiar con influencia, sino a la identidad profesional que construyó a lo largo de años trabajando en compañías de alto nivel como Telefónica y América Móvil. Esa trayectoria le otorgaba una voz fuerte, reconocimiento inmediato y oportunidades que no cualquiera tiene. La historia de su transición profesional y su reinvención personal fue destacada en la edición de octubre de 2025 de la revista Expansión, donde se resalta cómo decidió dejar atrás esa identidad corporativa para crear su propia marca personal.

“No fue un salto al vacío. Sabía lo que quería, aunque no podía anticipar exactamente cómo se vería mi nueva etapa”, recuerda, evocando la claridad que la acompañó al tomar esta decisión. Desprenderse del “apellido corporativo” no significaba renunciar a sus logros, sino transformar su experiencia en algo más personal y genuino, algo que reflejara quién es más allá de un cargo o de la reputación de la empresa para la que trabajaba.

Al abrazar su nombre propio, Ana encontró la libertad de definirse de una manera más auténtica. “No se trata de un título, sino de permitir que tu identidad brille y te lleve a nuevos lugares”, explica. Esta elección le permitió avanzar incluso siendo introvertida, comprendiendo que, al igual que las organizaciones, las personas tienen valor cuando su esfuerzo, talento y organización se alinean con un propósito claro. Para Ana, no se trata de acumular títulos o credenciales, sino de transformar la experiencia y el conocimiento en algo que beneficie a otros y a ella misma.

Ana de Saracho y su salto hacia la marca personal

Su transición se trató de algo cuidadosamente planificado. Antes de dejar Telefónica, Ana diseñó un proceso que contemplaba su bienestar emocional y económico, así como la estrategia empresarial para su nueva etapa. Incluyó acuerdos familiares y personales que facilitaran el cambio y aseguraran que la transición fuera ordenada, con un plan claro y ejecutable. Aunque el inicio fue más lento de lo que anticipaba, nunca permitió que el miedo la detuviera. Su misión estaba definida: acompañar a mujeres a fortalecer sus habilidades de liderazgo y abrirse camino en entornos aún dominados por hombres.

En México, solo el 28% de los puestos directivos son ocupados por mujeres, pero las empresas que integran liderazgo femenino tienen un desempeño notablemente superior. Consciente de esta realidad, Ana fundó en 2018 Yo con Género 360, una firma de coaching y consultoría enfocada en la igualdad de género, diversidad e inclusión, tanto en empresas privadas como en instituciones públicas. A través de conferencias, talleres y programas especializados, trabaja con mujeres y organizaciones en el desarrollo de habilidades profesionales esenciales, desde gestión del tiempo hasta comunicación estratégica y liderazgo, siempre con una perspectiva de género que responde a los desafíos del mundo corporativo.

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Su influencia también se refleja en la institucionalidad. Este año asumió la presidencia de la Asociación Líderes Empresarias Mexicanas, anteriormente conocida como Asociación Mexicana de Mujeres Jefas de Empresas, y dirige Lady Multitask, una comunidad que agrupa a 1.5 millones de mujeres para fortalecer sus emprendimientos y proyectos. Ana reconoce que nada de esto hubiera sucedido sin la experiencia y la seguridad adquiridas durante casi dos décadas en el sector corporativo, y que el éxito no llega por casualidad: se construye con estrategia, esfuerzo y autoconocimiento.

Ese autoconocimiento fue otro eje de su transformación. Al convertirse en coach de vida y marca personal, Ana aprendió a identificar las voces internas que limitaban su crecimiento y que muchas mujeres compartían: dudas sobre sus capacidades, críticas por equilibrar trabajo y maternidad, o la sensación de no encajar en espacios dominados por hombres. Se dio cuenta de que estos obstáculos no eran individuales, sino sistémicos, y que existían herramientas y estrategias para ayudar a otras mujeres a navegar el mundo profesional con confianza y claridad. Su objetivo es ofrecer rutas prácticas para que más mujeres asuman roles de liderazgo, desarrollen su potencial y encuentren un equilibrio entre su vida personal y profesional.

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El cambio de rumbo también estuvo marcado por la introspección y la reevaluación de prioridades. Tras 26 años en la industria de telecomunicaciones, Ana detectó que debía gestionar mejor su tiempo y su energía para que aquello que amaba no se convirtiera en carga. Ser madre la llevó a reconocer la importancia de cuidar su bienestar y establecer límites, y a cuestionar el modelo tradicional de éxito corporativo, que a menudo exige sacrificios personales. Esta reflexión la impulsó a buscar herramientas de coaching y desarrollo personal que luego se convirtieron en la base de su nueva vocación: acompañar a otras mujeres a construir carreras con propósito y sentido.

A punto de cumplir 50 años, Ana de Saracho demuestra que las etiquetas no definen a una persona y que los logros corporativos pueden ser una plataforma para explorar nuevos caminos. Su historia evidencia que reinventarse no es abandonar lo que se ha conseguido, sino transformar la experiencia en una fuerza que impulsa a otros. Su trayectoria es un ejemplo de liderazgo con sentido: ayuda a que otras mujeres descubran y potencien su talento, y demuestra que es posible construir una carrera profesional alineada con los valores y la identidad personal. Ana no dejó atrás su experiencia; la convirtió en un puente hacia un impacto más profundo y duradero.

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