Chilpancingo de los Bravo, Gro.- Ante los riesgos que representan los fenómenos meteorológicos y otros desastres naturales para Guerrero, el Ejército Mexicano, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional mantienen un dispositivo de atención integrado por 15 mil 727 elementos, 367 vehículos y capacidad para habilitar más de 620 refugios temporales, mediante la aplicación del Plan DN-III-E.
El despliegue forma parte de las acciones de prevención, auxilio y recuperación que desarrollan las Fuerzas Armadas en coordinación con las autoridades estatales y municipales, con el propósito de proteger a la población y responder oportunamente ante situaciones de emergencia.
La participación militar se realiza a través de la IX Región Militar y las zonas militares 27/a. y 35/a., cuyos representantes forman parte del Consejo Estatal de Protección Civil de Guerrero, organismo encargado de coordinar las medidas de preparación y respuesta ante posibles contingencias.
Entre las principales tareas contempladas se encuentran el rescate y evacuación de personas, la habilitación de albergues, la distribución de alimentos, la atención médica y el apoyo para restablecer servicios básicos en las comunidades afectadas.
Estas acciones adquieren especial relevancia debido a las características geográficas de Guerrero, estado expuesto tanto a fenómenos hidrometeorológicos como a movimientos sísmicos y otros riesgos naturales.
Más de 15 mil efectivos participan en las acciones de preparación en Guerrero
De acuerdo con la información proporcionada por las autoridades militares, 15 mil 727 integrantes del Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional forman parte de la fuerza disponible para desarrollar tareas de prevención y atención de emergencias en Guerrero.
El personal cuenta con capacitación para intervenir en situaciones de desastre, realizar labores de búsqueda y rescate, apoyar evacuaciones y brindar asistencia a las familias que resulten afectadas.
La presencia de las Fuerzas Armadas en el Consejo Estatal de Protección Civil permite mantener comunicación con las dependencias civiles encargadas de identificar riesgos, emitir alertamientos y coordinar la atención a la población.
Mediante esta colaboración, las instituciones pueden organizar la distribución de recursos humanos y materiales, establecer prioridades operativas y responder a las necesidades que surjan durante una contingencia.
El dispositivo también contempla la participación de unidades especializadas que pueden intervenir en comunidades con dificultades de acceso, zonas inundadas o localidades donde existan daños en caminos e infraestructura.
Plan DN-III-E contempla prevención, auxilio y recuperación
El Plan DN-III-E constituye uno de los principales mecanismos de las Fuerzas Armadas mexicanas para brindar apoyo a la población civil en casos de desastre.
Su aplicación se organiza en tres fases: prevención, auxilio y recuperación, las cuales contemplan distintas actividades según el momento y las características de la emergencia.
Durante la etapa de prevención se desarrollan acciones de monitoreo de fenómenos naturales, capacitación del personal, simulacros y preparación de recursos que pueden utilizarse en caso de que se presente una contingencia.
La fase de auxilio se activa cuando existe una emergencia y requiere la intervención directa de los equipos de respuesta para proteger a las personas, atender lesionados, realizar evacuaciones y distribuir suministros esenciales.
En esta etapa también se contempla la instalación de refugios temporales, la atención médica de emergencia y el establecimiento de medidas de seguridad en las zonas afectadas.
Finalmente, la fase de recuperación comprende actividades orientadas a restablecer las condiciones de funcionamiento de las comunidades, mediante la evaluación de daños, limpieza de espacios públicos, retiro de obstáculos y apoyo para recuperar servicios básicos.
La aplicación de estas medidas depende de las necesidades identificadas por las autoridades y de la magnitud de cada fenómeno natural.
Cuentan con ambulancias, plantas potabilizadoras y hospitales
Además de la fuerza operativa, las instituciones militares informaron que disponen de equipamiento y recursos destinados a atender diferentes tipos de emergencia.
Entre los medios disponibles destacan 367 vehículos de diversos tipos, 17 ambulancias, tres cisternas de agua y una aeronave habilitada como ambulancia aérea, que pueden utilizarse para trasladar personal, suministros y personas que requieran atención médica.
También cuentan con 11 células de sanidad y dos hospitales regionales, recursos que forman parte de la capacidad de atención médica durante las operaciones de auxilio.
Para responder a las necesidades alimentarias y de abastecimiento, el dispositivo incluye 22 células de intendencia, diez centros de acopio, cocinas comunitarias y una unidad tortilladora.
Asimismo, se dispone de tres plantas potabilizadoras de agua, cuyo funcionamiento puede contribuir al suministro de agua apta para consumo humano en localidades que presenten interrupciones en sus servicios habituales.
El equipo disponible comprende también sistemas de comunicación y binomios canófilos, integrados por personal especializado y perros entrenados para apoyar determinadas labores de búsqueda.
Estos recursos permiten desarrollar diferentes actividades de asistencia, desde la distribución de alimentos hasta la localización de personas y el apoyo logístico a las comunidades afectadas.
Guerrero tiene capacidad para habilitar más de 620 refugios
Uno de los principales componentes del dispositivo preventivo es la capacidad de instalar más de 620 refugios temporales para recibir a personas que necesiten abandonar sus viviendas ante situaciones de peligro.
Estos espacios constituyen una alternativa de resguardo para familias que habitan en zonas susceptibles a inundaciones, deslizamientos de tierra o afectaciones ocasionadas por fenómenos meteorológicos.
La habilitación de refugios permite concentrar esfuerzos de asistencia y facilitar el suministro de alimentos, agua y atención médica, particularmente cuando las condiciones de una localidad impiden que sus habitantes permanezcan en sus domicilios.
Sin embargo, la capacidad reportada para instalar más de 620 refugios no significa que todos se encuentren actualmente abiertos u ocupados, sino que forman parte de los recursos contemplados para responder a posibles emergencias.
La activación de estos espacios dependerá de las condiciones de riesgo y de las decisiones adoptadas por las autoridades responsables de Protección Civil.
En caso de requerirse evacuaciones, las instituciones militares podrán colaborar con los gobiernos municipales para trasladar a las personas hacia lugares considerados seguros.
Coordinación entre militares y Protección Civil busca agilizar respuesta
Las autoridades explicaron que la organización de las operaciones se desarrolla mediante centros de mando y puestos de control, donde se intercambia información relacionada con los riesgos identificados y las necesidades de atención.
En estos mecanismos de coordinación participan elementos militares, personal de Protección Civil, Bomberos y corporaciones de seguridad de los tres órdenes de gobierno.
La colaboración interinstitucional permite distribuir responsabilidades y evitar la duplicación de esfuerzos durante las emergencias, especialmente cuando las afectaciones se presentan simultáneamente en diferentes municipios.
También facilita el seguimiento de los reportes ciudadanos, la identificación de comunidades incomunicadas y la movilización de equipos hacia las zonas donde se requiere asistencia prioritaria.
Guerrero presenta condiciones particulares de vulnerabilidad debido a su extenso litoral sobre el océano Pacífico, la presencia de regiones montañosas y su ubicación en una zona de elevada actividad sísmica.
Estas características hacen necesario mantener mecanismos permanentes de prevención y preparación ante huracanes, tormentas tropicales, inundaciones, deslaves y sismos.
Con la disponibilidad de más de 15 mil efectivos y recursos materiales especializados, las Fuerzas Armadas mantienen su participación en los esquemas de Protección Civil de Guerrero, con el objetivo de reducir los riesgos, atender a las comunidades afectadas y contribuir a la recuperación de los servicios y actividades después de una emergencia.







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