Acapulco de Juárez, Gro. – Una nueva mortandad masiva de peces encendió las alarmas entre pescadores y acuicultores de la laguna de Tres Palos, después de que miles de ejemplares de tilapia aparecieran sin vida durante las primeras horas del lunes 26 de octubre, provocando preocupación por las condiciones ambientales del cuerpo de agua y las consecuencias económicas para las familias que dependen de la actividad pesquera.
Los habitantes de comunidades cercanas reportaron una importante acumulación de peces muertos sobre las orillas, dentro de redes de pesca y en las inmediaciones de las embarcaciones utilizadas para sus actividades productivas.
El acontecimiento representa un nuevo golpe para los trabajadores del sector, quienes durante los últimos meses han enfrentado episodios similares relacionados con las alteraciones en las condiciones ambientales de la laguna.
Aunque algunos pescadores han señalado la posible presencia de contaminantes, todavía no existe un dictamen técnico correspondiente a este episodio que permita determinar las causas específicas de la mortandad.
Especialistas consideran que fenómenos de esta naturaleza pueden relacionarse con una disminución del oxígeno disuelto en el agua, cambios bruscos de temperatura y alteraciones provocadas por la presencia de materia orgánica o sustancias contaminantes.
La mortandad afecta directamente a pescadores y acuicultores
La laguna de Tres Palos constituye una importante fuente de recursos pesqueros para numerosas comunidades rurales de Acapulco, cuyos habitantes desarrollan actividades relacionadas con la captura, crianza y comercialización de diferentes especies acuáticas.
La tilapia representa uno de los principales productos que los pescadores obtienen de este ecosistema, por lo que la pérdida de grandes cantidades de ejemplares puede afectar sus ingresos y comprometer la continuidad de sus actividades.
El problema no solamente perjudica a quienes realizan directamente la pesca. También puede tener consecuencias para comerciantes, transportistas, restaurantes y otros negocios que forman parte de la cadena de distribución.
Cuando ocurren mortandades masivas, las familias pueden perder tanto el producto disponible para su comercialización como una parte importante de los organismos destinados a futuras capturas.
Además, la presencia prolongada de peces en descomposición puede deteriorar las condiciones sanitarias de determinadas zonas y complicar las labores de limpieza.
Hasta el momento, las autoridades no han difundido una estimación definitiva del volumen de peces muertos ni del valor económico de las pérdidas correspondientes al episodio del 26 de octubre.
Tres Palos ya había registrado mortandades durante 2025 y 2026
La situación actual no representa un acontecimiento aislado. En agosto de 2025, productores de Tres Palos denunciaron pérdidas importantes de distintas especies, tanto silvestres como cultivadas en jaulas flotantes.
En aquel momento, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de Guerrero realizó recorridos de inspección y encontró temperaturas del agua de entre 31 y 34.5 grados Celsius, además de concentraciones de oxígeno disuelto considerablemente bajas.
Los especialistas identificaron condiciones de estrés ambiental que podían afectar la supervivencia de los organismos acuáticos.
Durante agosto de 2026, pescadores de Barra Vieja volvieron a reportar un fenómeno semejante y estimaron pérdidas de aproximadamente cinco toneladas de distintas especies.
Las autoridades municipales también realizaron estudios que detectaron incrementos de materia orgánica, sedimentos y nutrientes, factores que pueden reducir la disponibilidad de oxígeno dentro del sistema lagunar.
No obstante, los resultados de investigaciones anteriores no permiten establecer automáticamente que la mortandad registrada este lunes tenga exactamente el mismo origen.
Pescadores de Acapulco necesitan respuestas y medidas para evitar nuevas pérdidas
La repetición de estos acontecimientos plantea la necesidad de mantener una vigilancia ambiental permanente en la laguna de Tres Palos, en lugar de limitar las intervenciones a los momentos en que aparecen peces muertos.
Los análisis deberían considerar aspectos como la temperatura del agua, la concentración de oxígeno, el comportamiento de las corrientes, la presencia de materia orgánica y las posibles descargas contaminantes.
También resulta importante conocer la magnitud de las pérdidas y establecer mecanismos de atención para los productores afectados, especialmente cuando sus ingresos dependen directamente de las especies que habitan en este ecosistema.
Mientras no existan resultados sanitarios específicos sobre los ejemplares encontrados sin vida, conviene evitar su consumo o comercialización.
El episodio del 26 de octubre vuelve a colocar bajo atención pública las condiciones ambientales de una de las lagunas más importantes de Acapulco y las dificultades que enfrentan quienes han encontrado en la pesca su principal medio de subsistencia.
Para estas familias, cada nueva mortandad representa mucho más que una pérdida ambiental: también significa incertidumbre sobre sus ingresos y sobre el futuro de una actividad que forma parte de la economía y la identidad de las comunidades ribereñas.









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