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¿El Acabús es el mismo servicio que nos ofrecieron al inicio?

Un servicio que proponía hacer de esos largos trayectos un momento para descansar… ¿en qué es lo que se ha convertido ahora?

Han transcurrido casi cinco años desde que el Sistema Integrado de Transporte, mejor conocido como Acabús, fuera implementado en Acapulco. En aquel momento, sus promotores nos vendieron la idea de que este sistema de transporte sería algo de primer nivel, moderno y eficiente; la realidad que viven los usuarios es otra, con un panorama distinto al que vimos en los renders y la promoción que se le dio.

El Acabús comenzó a operar con un parque vehicular de 135 unidades de distintos tipos: 29 autobuses articulados, 47 tipo padrón y 59 autobuses convencionales. No pasó mucho tiempo para que, derivado de una mala administración, las deficiencias del Acabús comenzaran a aflorar con el transcurso de los días.

La falta de liquidez del organismo hizo imposible cumplir con el pago de 3.5 millones de pesos mensuales que el Acabus y la empresa DINA habían convenido por concepto del mantenimiento preventivo y correctivo de sus unidades. Lo anterior, provocó el deterioro acelerado y significativo del parque vehicular; tan solo para el 2018, el Acabús ya contaba con más de 30 unidades paradas debido a la falta de mantenimiento.

El problema ha continuado hasta alcanzar proporciones verdaderamente elevadas. En la actualidad, el número de unidades fuera de servicio y en pleno proceso de chatarrización excede al de las unidades operativas.

Acabús en servicio
Foto: Wikipedia.

El patio de guardado

El “patio de guardado”, es el lugar destinado para almacenar las unidades que prestan el servicio. Está ubicado en el poblado de Los Órganos de San Agustín, mejor conocido como El Quemado. Al interior de este, es posible apreciar la gran cantidad de unidades que permanecen paradas, sin mantenimiento y en deterioro. Algunas de estas unidades incluso ya han sido sentenciadas a terminar su vida útil como chatarra; en el mejor de los casos, sus piezas serán empleadas como refacciones para otras unidades.

En la actualidad, es difícil saber cuál es el número exacto de unidades en servicio. El hermetismo que existe referente al tema es tal, que, incluso solicitando información mediante mecanismos de transparencia, es imposible conocer los datos duros reales.

Sin embargo, solo con echar un vistazo al interior del “patio de guardado”, basta para concluir que no son suficientes para cubrir la demanda diaria en Acapulco. Esto provoca retrasos de más de una hora, impactando de manera negativa en la opinión que los acapulqueños tienen sobre el servicio del Acabús.

Si bien la lentitud del servicio es el principal reclamo de los usuarios, existen otros más que se han sumado a la lista de quejas por parte de los ciudadanos.

La carencia de aire acondicionado al interior de las unidades

Contrario a lo que uno de los eslóganes promocionales mencionaban sobre “hacer de esos largos trayectos un momento para descansar”, el Acabús se ha convertido en un horno rodante. 

Pese a que las unidades están equipadas con sistemas de aire acondicionado, la falta de mantenimiento y el descuido, ha generado que sistemas dejen de funcionar. 

Teniendo en cuenta las temperaturas que se registran en Acapulco de hasta 39°C, viajar en unidades repletas y sin clima hacen de la travesía un verdadero martirio.

El pago doble o hasta triple por el uso del servicio

El sistema de pago mediante tarjeta prometió que por $10 pesos, los usuarios podrían realizar un viaje y hasta dos transferencias entre rutas alimentadoras y troncales. Sin embargo, cuando las unidades se retrasan, los 20 minutos de tolerancia otorgados por dicho sistema no son suficientes, ya que automáticamente se anulan. Esta situación ha provocado que los usuarios tengan que realizar un pago adicional; los viajes se elevan hasta $24 pesos por viajar de un punto a otro.

Personas entrando autobús.
Unidades llenas y sin sana distancia: la realidad del Acabús. Foto: Yarit Ayerdy.

Conflictos entre usuarios

Como se ha mencionado, la falta de unidades provoca retrasos en su arribo a las estaciones o paradas; los usuarios que necesitan abordar el Acabus para llegar a sus lugares de destino, tienen que literalmente pelear por un espacio al interior. 

Durante algunos meses, empleados organizaban en filas a las personas; subir ordenadamente era una prioridad. Sin embargo, después de un tiempo, esta atención dejó de ser prestada, lo que trajo como resultado que, para abordar la unidad, se tenga que recurrir a una especie de “ley de la selva”; el más rápido, fuerte y hábil, mediante empujones y jaloneos pueda entrar y alcanzar un lugar.

Riesgos para la salud en tiempos de pandemia

La cantidad de personas que utilizan el sistema del Acabús, sumado con las pocas unidades operando, genera aglomeraciones increíbles. Esto provoca que sea imposible respetar la “sana distancia”, medida estipulada por las autoridades para reducir las probabilidades de contagio por COVID-19.

Lo ideal en estos casos sería dejar espacios vacíos en las filas de los asientos y no permitir que vayan personas de pie al interior. Pero nuevamente ¿es posible lograr esto ante la insuficiencia de unidades y la urgencia que las personas tienen por trasladarse?

Estación central del servicio de transporte.
Largas filas y tiempos de espera en las estaciones del Acabús.

Acoso sexual, roces y tocamientos indebidos a mujeres, jóvenes y niñas

El caos provocado al intentar abordar las unidades del Acabús, es un terreno fértil para que sujetos depravados conviertan a las usuarias del servicio, en víctimas de acoso y tocamientos indebidos, violentando su intimidad y vulnerando con ello su derecho a una vida libre de cualquier tipo de violencia. Tristemente a diario mujeres de todas las edades tienen que lidiar con este grave problema.

El organismo intentó crear secciones destinadas únicamente para que las mujeres abordaran las unidades. Las llamadas “Zonas Violeta” en las estaciones, pretendieron ser un espacio exclusivo; la colocación de discos y señaléticas fue al final de cuentas una acción cosmética, que nunca se ha respetado.

Por si fuera poco, los guardias de seguridad que se encuentran en las estaciones no están capacitados con un protocolo de atención para tratar estos casos, tampoco existe un mecanismo mediante el cual las mujeres puedan denunciar a quienes incurren en hostigamiento y acoso sexual.

Estas son solo algunas de las problemáticas que diariamente experimentan las y los usuarios del sistema de transporte “más moderno de Guerrero”, sin seguridad, comodidad ni rapidez. La “nueva era en materia de movilidad y economía” sigue sin llegar a Acapulco.

Y tú ¿ya viviste la experiencia de viajar en el Acabús? ¿Cómo lo has superado?

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