En las últimas décadas, durante el mes de junio, muchas personas en varios países del mundo se unen para levantar la voz con una finalidad en específico y conmemorar por medio de diferentes formas de expresión a una fecha que ha sido todo un parteaguas en la historia de la humanidad: el día del orgullo LGBTTTIQA+.
Para comprender la relevancia que tiene este mes para la comunidad LGBTTTIQA+ y evitar su invisibilización, tenemos que dar un paso hacia atrás, a los 50 años de nuestra era y ubicarnos en la ostentosa ciudad de Nueva York, Estados Unidos.
Hasta los años 60s, las relaciones no heterosexuales o comportamientos que se salieran de las normas de conductas “moralmente correctas” —heteronormas— de la época, estaban severamente perseguidas, penadas y hasta castigadas con multas, cárcel e incluso terapias de conversión, que más allá de modificar la orientación sexual o de género de alguien, estaban encaminadas a torturar a las personas por medio de castraciones, electroshock, lobotomías, hormonación o aislamiento en hospitales psiquiátricos.

Debido a estos eventos, las personas LGBTTTIQA+ se vieron en la necesidad de crear espacios seguros donde pudieran refugiarse, apoyarse y expresarse de acuerdo a las distintas realidades que les representaba; fue así que nació el famosísimo bar Stonewall.
Para la época, las redadas y detenciones masivas organizadas por la policía de Nueva York en lugares donde miembros de la comunidad se reunía eran el pan de cada día, acciones que siempre incluían violencia física, agresiones sexuales y abusos de autoridad. Sin embargo, el hartazgo de estas arbitrariedades tuvo consecuencias que cimbraron toda una nación.
La madrugada del 28 de junio de 1969, la Policía de Nueva York ingresó al bar Stonewall, un bar ubicado en Greenwich Village, Nueva York, para realizar una redada arbitraria en contra de la comunidad ahí reunida, teniendo como excusa que el lugar no poseía permiso para vender bebidas alcohólicas.

Más de 200 personas se vieron involucradas la noche del disturbio y algunas de ellas fueron golpeadas con brutalidad por la policía o arrestadas; pero por primera vez la comunidad levantaba la voz ante los atropellos por parte de la policía neoyorquina.
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A consecuencia de este evento y durante varios días consiguientes, muchos grupos de resistencia continuaron con acciones en contra de la policía, organizando marchas, protestas y dando pie a la creación del Gay Liberation Front y Gay Activist Alliance, donde personas como Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera tomaron acción y, a su vez, se transformaron en los primeros colectivos pertenecientes a la comunidad LGBTTTIQA+ en exigir al sistema, a la sociedad y al gobierno un reconocimiento, respeto e igualdad en derechos humanos y sexuales.
Un año después de la redada en Stonewall, el 28 de junio de 1970, se organizó una marcha por la calle en donde se encontraba dicho bar, con motivo de la conmemoración de los disturbios ocurridos. Estas marchas se replicaron ese mismo año en Los Angeles y en Chicago y a partir de esa fecha se continuaron organizando en diferentes ciudades de Estados Unidos y del mundo.

El orgullo LGBTTTIQA+ en México
En México fue hasta el año de 1978 cuando se realizó la primera marcha LGBTTTIQA+, organizada por el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria, teniendo como objetivo el apoyar a la Revolución Cubana; Nancy Cárdenas, dramaturga y productora teatral y precursora de los derechos de la comunidad lésbico gay, fue quien lideró esta marcha en la plaza de las Tres Culturas en la Ciudad de México; y para 1979 fue ella misma quien realizó la primer Marcha del movimiento LGBT en la Ciudad de México, en donde participaron cerca de mil personas.
A pesar de que los primeros años de las marchas LGBTTTIQA+ estuvieron ligadas al apoyo a movimientos sociales y de izquierda, fue hasta los 80s que se tomó un camino muy diferente. Para esa década, el VIH era un virus plagado de prejuicios y los fines de las marchas se encaminaron a romper con ellos e incidir en la sociedad y el gobierno para hacer frente a la discriminación y el rechazo hacia las personas portadoras y fomentar el uso de preservativos para evitar infecciones.

A partir de esta década y hasta la actualidad, las marchas LGBTTTIQA+ que se llevan a cabo en México se encuentran dirigidas a exigir derechos humanos, erradicar la discriminación, exponer los crímenes cometidos hacia la comunidad, fomentar la tolerancia y la aceptación y, sobre todo, visibilizar a una comunidad llena de personas que aman, sienten y viven, así como compartir con todos, todas y todes el orgullo que sienten ser tal y como son.
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Hoy celebramos al amor en todas sus formas, celebramos a la identidad en todas sus expresiones y celebramos a la felicidad que brinda la libertad y la diversidad, pues esta es lo que da color a esta vida, lo que nos enriquece como sociedad, lo que nos hace diferentes y nos identifica y aceptar nuestras realidades e identidades nos liberan a una vida sin miedo.
El amor es amor.






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