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Caníbales en México, una realidad actual que acecha a la población

Actos completamente retorcidos que nuestra mente no puede comprender. Se recomienda discreción por lo aquí relatado.

Se sabe que desde la época prehispánica, la práctica de la antropofagia (consumo de carne humana) era parte de los rituales religiosos de la sociedad. La leyenda del pozole hecho con cabezas humanas o el consumo de corazones y carne de personas sacrificadas existen en los registros históricos, que constata a los caníbales en México.

Sin embargo, debemos decir que esta práctica no está tan erradicada como se pensaba. Existen múltiples culturas en la actualidad que lo siguen practicando como parte de una forma ritual; los Korowai en Nueva Guinea, los Aghori en la India o los Amahuacas en el Amazonas, son algunos ejemplos.

Pero, a pesar de que algunas de estas sean tribus aisladas y creamos que es algo completamente lejano a nosotros, la verdad es que existe algo muy turbio detrás de toda nuestra realidad. La internet oscura y los mitos que existen en ella ha llevado a muchas personas especular y comprobar lo que ahí ocurre. Así como también los diferentes casos de asesinos seriales que cometen las más atroces perversidades y nos dejan atónitos con sus actos. Todo esto se combina para hacernos preguntar ¿qué es lo que realmente está pasando con el caso de caníbales en México?

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Un usuario acapulqueño de Twitter, @Magnoliophytae, ha hecho recientemente un hilo que ha escandalizado a muchas personas. En este, relata cómo el tema de los caníbales en México le genera mucho temor; pero es de destacar que menciona que su principal motivación fue un tema que se hizo viral en redes sociales, algo que se llamó el “Club Canibal”.

Este dichoso “Club Canibal” fue muy popular en meses atrás por la denuncia de una usuaria de redes sociales. La mujer explicó que hombres se le acercaron para repartirle un volante que la dejó demasiado incómoda y extrañada. En este se le invitaba a “vender su cuerpo” para ser mutilada y comida por un club selecto de personas; a cambio recibiría una importante suma de dinero —imaginamos que para sus familiares—.

Junto a este caso, se compartió que habían cuentas que invitaban a usuarias a participar en este club como “carne fresca”; así como más cuentas y páginas de Facebook haciendo apología a la antropofagia.

Caníbales en México: casos actuales

El usuario, a partir de todo este caso perturbador, se dio a la tarea de investigar los casos de caníbales en México que han ocurrido desde los 90 a la fecha en. En la compilación se puede ver diferentes nombres; algunos conocidos por la prensa, otros olvidados, pero que en mayor o menor medida, cometieron canibalismo.

Algo de lo que hace mención es una teoría conspirativa, en la que bien se podría asociar el exceso de desapariciones con personas antropofágicas. Sin embargo, el usuario resalta que es solo una teoría, más no una realidad al no estar comprobada.

Aquí enlistamos los casos que @Magnoliophythae investigo en su hilo de Twitter sobre los caníbales de México.

Los Narcosatánicos

A finales de los años 80 se hizo famosa esta banda delictiva y culto por Adolfo de Jesús Constanzo, la cual estuvo involucrada en la venta de drogas, asesinatos y sacrificios ritualistas en Matamoros, Tamaulipas.

Adolfo de Jesús Constanzo era católico, pero también tuvo mucho acercamiento con la religión Palo Mayombe; era descendiente de cubanos, por parte de su madre. Aprendió la religión pero tergiversó sus prácticas y comenzó a formular rituales en donde se dedicaban a secuestrar personas para utilizarlas en los rituales que practicaban.

En estos rituales, realizados en rancho Santa Elena, Matamoros, torturaban y asesinaban a sus víctimas en colaboración con sus seguidores. Después, los abrían y extraían sus órganos preparar con varios órganos, como el corazón y la sangre, una poción que los hacía “seres invencibles”.

Los detuvieron cuando la policía de Estados Unidos investigaba la desaparición de Mark Kilroy, un estudiante estadounidense de 21 años, al cual to torturaron y mutilaron. Para no pisar la cárcel, Constanzo solicitó a uno de sus discípulos que lo matara; los abatieron en Ciudad de México. Días después, en el Rancho Santa Elena catearon y descubrieron al rededor de 25 cuerpos y restos humanos. Algunos de los líderes de la banda que no murieron en la detención, continúan encarcelados.

Caso: Caníbales de México

El caníbal de Chihuahua

Gilberto Ortega Ortega es un ex policía y militante del PAN al que se le imputó en 1997 la muerte de dos niños, de 11 y 13 años. A uno de ellos lo desmembró amarrándole las manos a un árbol y los pies a su camioneta; al otro menor le disparó y abandonó en un paraje despoblado.

Durante su detención no se mostró nunca arrepentido de sus actos y dijo haberlo disfrutado. Su caso no se hizo muy famoso pues su detención fue a finales de los 90s, en el auge de la ola de feminicidios conocido como “las muertas de Juárez”, en donde el foco se centraba en asesinos seriales y no en caníbales de México.

En las declaraciones confesó haber matado, además, a 21 niños más, a los cuáles se había comido. En 2021 se le imputó un feminicidio, el cual cometió 2 años antes de la muerte de los menores por los cuales se encuentra purgando una condena de 50 años en un penal de Morelos.

Caso: Caníbales de México

El caníbal de Playa del Carmen

Su nombre era Gumaro de Dios Arias. Desde pequeño tuvo una infancia rodeada de violencia y abuso sexual. Se enlistó al Ejército a los 18 años pero desertó por haber apuñalado a uno de sus superiores; sufría de esquizofrenia y problemas de ira.

En el 2000 ingresó a la cárcel por abusar sexualmente de su sobrino, que era un bebé y después de 2 años salió libre; se trasladó de Tabasco, donde vivía, a Quintana Roo. En este estado asesinó a una persona a machetazos, por lo que tuvo que moverse a Petén, Guatemala para refugiarse.

Aquí conoció a Raúl González, quien también era desertor del Ejército; se hizo su amigo y después su pareja sentimental. Juntos regresaron a Quintana Roo, donde vivían en una construcción abandonada y desde donde operaban: robaban y ofrecían servicios sexuales a turistas.

En 2004, después de una pelea provocada por una deuda de dinero y alentada por el consumo de droga y el alcohol, Gumaro golpeó y ahorcó a Raúl. Ya muerto, lo descuartizó y preparó un caldo con las vísceras. Asó el corazón, las costillas y el riñón en una parrilla. Pero además de eso, hizo filetes con los muslos. Los vecinos los restos los restos del cadáver y avisaron a la policía.

Elementos policiacos detuvieron Gumaro y lo recluyeron en la cárcel de Playa del Carmen. Ahí confesó que no se arrepentía de nada y que la carne humana le supo “a barbacoa de borrego”.

Permaneció en la cárcel desde 2004, cuando fue su detención hasta 2012, cuando murió por una enfermedad oportunista relacionada con el SIDA, pues en 2008 se le diagnosticó VIH en una fase avanzada.

Caso: Caníbales de México

El caníbal de la Guerrero

José Luis Calva Zepeda es el más famoso de los caníbales en México. Su caso saltó en 2007, cuando después de una denuncia hecha por la familia de su actual novia, a consecuencia de su desaparición. La policía cateó su casa y encontraron los restos de esta esta.

Tenía partes de ella en su closet, en el refrigerador y en su estufa había un brazo recién frito; estos hallazgos hicieron llegar a la conclusión de la práctica de antropofagia, cosa que Calza Zepeda negó hasta la muerte en diciembre de ese año cuando “se suicidó”.

Lo encontraron ahorcado con un cinturón. Sin embargo, en la autopsia se demostró que en realidad lo habían torturado y matado. Además de la muerte de su última novia, se le imputó el feminicidio de otras dos mujeres y violencia doméstica a otra de sus exnovias. Esto se supo gracias a una denuncia de un hombre que había confesado ser pareja del caníbal de la Guerrero y ayudarlo a matar a una de las víctimas.

Caso: Caníbales de México

El expolicía de Tecamac

José de Jesús López Bautista conmocionó a todo EdoMex cuando su caso salió a la luz: había matado a su esposa y a sus dos hijas. Esta familia solía ser una familia “normal”, pero José de Jesús era una persona con arranques de ira y problemas de drogas.

La última vez que se le vio con su familia fue un 31 de diciembre 2017. El 6 de enero de 2018, después de que su cuñada buscar a su hermana y a sus sobrinas, decidieron abrir con las fuerzas policiales su casa; la sorpresa fue que adentro encontraron los cadáveres de las tres féminas en su cama.

Además de los cadáveres en estado de putrefacción, se encontraron los órganos de una de sus hijas en cubetas con agua, cal y jabón. Y si bien no hay pruebas de canibalismo oficiales, siempre se especuló que consumió a su esposa y a sus hijas durante los 6 días que estuvo recluido en casa, pues mutiló los miembros y sacó los ojos de las tres víctimas; una de las grandes especulaciones es que comió la mano de una de sus hijas. Para disimular el olor roció cal y cloro encima de los cadáveres. Durante su detención intentó quemar su domicilio pero no pudo.

Actualmente cumple una condena de cadena perpetua por el feminicidio de las tres integrantes de su familia. Algo que dijo es que este acto lo cometió después de asistir a un retiro espiritual, además de decir que no recuerda nada de lo que hizo.

El caníbal de Taxco

Este hecho sucedió en nuestro estado de Guerrero en 2018. César Gómez Arciniega y Magdalena “N” eran ex esposos que vivían en Taxco. Tenían dos hijos con los que compartían custodia.

Un día, después de que Magdalena fuera por sus hijos a la casa de César, esta desapareció. La madre de Magdalena junto con su familia la buscaron y fueron directamente con la madre de César; esta dijo que se había de la casa y no se había llevado a sus hijos. Aquí las sospechas se hicieron más fuertes.

Días después, un llamado anónimo alertó a las autoridades quienes acudieron por el reporte de un cuerpo desmembrado. Se dirigieron a una pequeña fonda, donde se reportó el hallazgo y ahí se encontraron el cuerpo de la mujer desmembrado, pero lo horrible del caso fue que había una olla de peltre sobre una estufa, el cual contenía las extremidades superiores e inferiores del cuerpo; en el interior de un refrigerador se encontró el tronco del cuerpo y cráneo semicongelado. La fonda pertenecía a César.

En el crimen participó César Gómez Arciniega y su madre Silvia Arciniega, quienes la asesinaron asfixiándola en frente de sus hijos, para posteriormente desmembrarla; planeaban hacerla en pozole que venderían en la fonda para poder deshacerse del cuerpo y de las evidencias.

A Silvia la condenaron a 40 años de cárcel por su participación en el asesinato de Magdalena. Mientras César Gómez Arciniega continúa prófugo de la justicia desde 2018. En el hilo se menciona que si alguien lo conoce, pueda denunciarlo para pagar por sus crímenes.

Aunque esta persona no haya practicado antropofagia, la forma en la que se quería deshacer del cuerpo es para considerarse como parte de los caníbales de México.

Caníbales de México

El caníbal de Tuxtla

Jimmy Virgilio Villatoro Argüello, de 33 años, mantuvo una relación con Wendy “N”, de 19 años desde 2008 a 2011. Wendy denunció 2011 ante el Ministerio Público violencia doméstica; como muchos casos similares, se desestimó por ser “poco relevante”.

Se tiene registro que Wendy hizo una denuncia por golpes y amenazas de Jimmy Virgilio. La víctima denunció que la sumergía en tambos llenos de agua y que en otra ocasión la había rociado de gasolina con el propósito de quemarla. Se solicitó una orden de aprehensión a la Fiscalía Especializada en Protección a los Derechos de la Mujer, pero no la atendieron; la fiscal Irma Alicia Bautista Márquez del Ministerio Público aseguró no tener tiempo para la investigación.

Lo que sorprende de este caso es que Jimmy Virgilio había empezado la relación con Wendy, cuando ella era todavía una menor de edad. En 2012 Wendy desapareció y, su familia junto con las autoridades, comenzaron a buscarla. No fue hasta 2 semanas después que debajo de un puente encontraron su cabeza; días después, partes de su cuerpo esparcidas cerca del mirador “Los Amorosos”.

Al ser Jimmy Virgilio el único sospechoso, lo detuvieron; confesó haberla amarrado y estrangulado hasta la muerte. Con cuchillos comprados especialmente para el acto desmembró cuerpo y desolló el rostro para evitar que la reconocieran; abrió el cuerpo y le extrajo el corazón, mismo que se comió. Todo el macabro acto lo grabó en un video.

Lo detuvieron pero salió en libertad en 2019 por un amparo, pero gracias a diferentes movilizaciones que se hicieron en contra de esta injusticia, meses después volvieron a recapturarlo e ingresado a un centro de reinserción social. Aún no se ha dictado su condena pero creen que pueda alcanzar los 50 años de prisión por su crimen.

Los monstruos de Ecatepec

Uno de los casos más sonados y que conmocionó a todo México. El nombre que se les asignó a estos feminicidas seriales lo otorgó la prensa nacional para catalogar los actos horrendos de Juan Carlos y Patricia, que más que monstruos, son humanos malvados.

Ambos se conocieron en 2008, en el restaurante donde trabajaba Patricia; iniciaron una relación y comenzaron a vivir juntos. Tuvieron cuatro hijos y se dedicaban al comercio informal y a la recolección de aluminio y plástico, por lo era común para vecinos el verlos con bolsas negras.

La policía los arrestó y registró tras la desaparición, en septiembre del 2018, de Nancy y su bebé de dos meses Valentina. Juan Carlos, en su declaración, confesó haberla asesinado. También identificó a otras víctimas. Todas eran mujeres; la más pequeña de estas tenía 10 años.

Aunque la cifra total confesada fueron de 20 mujeres asesinadas en 6 años, solo se pudo constatar la identidad de 10 de ellas. Su modo de operar era siempre el mismo; a todas las conocían, a las cuales las invitaban a su casa para “ver nuevos productos” u otra excusa, para ahí proceder a someterlas, violarlas y degollarlas/extrangularlas. Posteriormente las descuartizaban y fileteaban partes del cuerpo para tener pedazos de carne que ingerían Juan Carlos y Patricia guisados de diferentes formas.

En todos estos actos participaban ambos, excepto cuando desmembraban a sus víctimas, que era cuando Patricia salía con sus hijos (los cuales escuchaban todo) al patio o a otra habitación. Aparte de ingerir los restos, algunas partes, como huesos y órganos, los vendía para practicantes de cultos. Incluso confesaron que guardaban corazones para ofrendarlos a la Santa Muerte y ponían restos en cubetas con cemento para ocultar evidencia.

Además se confesó que practicaban actos necrofílicos con los cadáveres. Tras su detención se viralizó un video en donde Juan Carlos es interrogado y menciona que disfrutó matar a sus víctimas y que odiaba a las mujeres; que si por él fuera, las mataría a todas. Juan Carlos y Patricia recibieron 327 años de prisión por ocho cargos de feminicidio.

El feminicida de Atizapán

Andrés Filomeno Mendoza era un señor de 72 años al cual todos su vecinos lo veían como normal. Era presidente del Consejo de Participación Ciudadana del Gobierno de Atizapán durante la administración de PAN; también era carnicero y rentaba locales.

En 2021, la desaparición de una mujer que era esposa de un policía, motivó a este a buscarla. Lo último que supo era que había ido a Atizapán a comprar refacciones de celulares. Después de una búsqueda y atando cabos, terminó en la casa de Andrés Filomeno.

Después de entrevistarlo, se dio cuenta de que algo estaba raro, por lo que entró a la fuerza a su casa y realizó un cateo. Al llegar al sótano, se dio cuenta que su esposa se encontraba ahí desmembrada junto con con otros objetos y cubetas; procedió a dar aviso y detenerlo.

En la detención confesó que había asesinado por lo menos a 30 mujeres. Durante el cateo de su casa, se encontró en el sótano aproximadamente 4 mil restos óseos, además de partes desmembradas y carne humana en salmuera. El hombre solía ser carnicero, lo que le facilitaba sus actos.

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Además de los cuerpos humanos de mujeres, encontraron cabelleras, objetos personales como collares, labiales, zapatos de mujer, identificaciones de las víctimas, pinturas, machete, cuchillos; pero lo más tétrico era un diario donde redactaba sus crímenes y una colección de videocasetes donde grababa todas las sádicas acciones.

Todas sus víctimas cumplían con un perfil específico: mujeres, de aprox. 30 años, cabello largo, caderas anchas, morenas y trabajadoras de 1 bar que frecuentaba. Solía entablar una amistad con ellas, para después intentarlas seducir y llevarlas con engaños a su domicilio, en donde llevaba a cabo los actos criminales; la última que salió un poco de su perfil fue su última víctima, la cual estaba casada y no laboraba en ningún bar.

En su declaración y en su diario también mencionó que había consumido la carne de las mujeres que asesinaba, además de que coleccionaba la piel de sus rostros como trofeos. Por la cantidad de restos óseos, se cree que fueron más las víctimas de este hombre.

El pasado marzo de 2022, un juez le dictó cadena perpetua. Hasta la fecha siguen las investigaciones para dar con la identidad de las víctimas que estaban enterradas en su sótano, recámara y las habitaciones que alquilaba. Este es un hecho atroz que incluso contará con una miniserie de la Suprema Corte de Justicia, donde se centran en este caso de caníbales de México.

Los Narcocaníbales

Con la proliferación y la aparición de nuevos cárteles en México, se desarrollaron consigo nuevas prácticas y retos de iniciación que englobaron prácticas muy siniestras y macabras. Algo que he podido constatar a través de diferentes investigaciones por parte de periodistas especializados en documentas las prácticas del crimen organizado, existen algunos ritos de iniciación que incluyen canibalismo.

En 2016 existió un caso en Tabasco, donde detuvieron a 12 integrantes del cártel Jalisco Nueva Generación —de los cuales 2 eran menores de edad— después de encontrar un cuerpo desmembrado y esparcido en el minicipio de Nacajuca.

Las declaraciones ministeriales arrojaron que los miembros más pequeños del grupo descuartizaron el cuerpo y, como parte de la iniciación, consumieron crack y consumieron partes de la carne de los miembros del cuerpo destrozado. De este mismo cártel se dice que algunos altos jefes tienen una afición por la antropofagia.

Existen registro periodísticos que dicen que los testigos que van a los banquetes ofrecidos por estas personas, señalan que las comida servidas a los invitados incluye algún platillo con carne humana. También se conoce que los Zetas y la Familia Michoacana lo practican; lo que automáticamente los coloca como parte más reciente de los caníbales de México.

Bonus de los Caníbales de México: Diego Rivera

Sabemos que Diego Rivera es uno de los pintores más famosos de todo México, por ser la pareja sentimental y gran amor de Frida Kahlo. Sin embargo, en su autobiografía Mi Arte, Mi Vida, hay un capítulo donde relata el cómo investigando sobre la anatomía humana en la Facultad de Medicina, decidió probar la carne humana de la morgue.

Esto sucedió después de leer un caso de un francés que le dio de comer carne de gato a unos gatos, demostrando que estos gatos alimentados con carne de felinos, mejoraba considerablemente su salud.

La mayoría de los cadáveres que consumió eran jóvenes y recién muertos en algún acto violento —como un accidente—. En su libro relata que mantuvo esta práctica por dos meses. Además confesó que descubrió que sentía mayor afinidad por los restos humanos de mujeres, sobre todo piernas, pechos y cerebro; le gustaba hacer “sesos a la vinagreta”. Esta polémica se pasó por alto y hasta la fecha nadie sabe este caso sobre el artista y cómo forma parte de los caníbales de México.

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