Coyuca de Benítez, Gro.- Un fatal accidente vial ocurrido la noche del pasado domingo sobre la carretera federal, a la altura del municipio de Coyuca de Benítez, cobró la vida de Luis Orlando, un joven motociclista de 25 años de edad. El trágico suceso, provocado por el impacto contra un semoviente que deambulaba sin control sobre la vía asfáltica, ha encendido nuevamente las alarmas entre la población de la Costa Grande y ha puesto bajo la lupa las responsabilidades legales de los propietarios de ganado en la región.
En un acto de solidaridad institucional y comunitaria, el presidente de la Asociación Ganadera Local de Coyuca de Benítez, Gaudencio Calixto, asistió al sepelio de la víctima para acompañar a los familiares en su dolor. El líder ganadero lamentó profundamente el deceso del joven y precisó que, aunque el organismo que encabeza no posee responsabilidades directas en la omisión del resguardo animal, mantiene un firme compromiso ético para coadyuvar con las autoridades correspondientes en el esclarecimiento del siniestro.
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Durante un enlace informativo con el espacio El Mañanero, conducido por el periodista Mario Radilla, Calixto detalló las complejidades operativas y culturales que rodean esta problemática. Explicó que la gran mayoría de los ganaderos formalmente inscritos ante la asociación cumplen de manera rigurosa con el ordenamiento de sus ranchos. Para ello, la organización facilita insumos subsidiados, como alambre de púas a mitad de precio, con el fin de asegurar que los perímetros de pastoreo permanezcan cerrados y el ganado debidamente resguardado.
Sin embargo, el líder sectorial denunció la persistencia de malas prácticas que escapan del control de la asociación. Entre estas conductas destaca la adquisición de animales por parte de particulares que no están dados de alta en el padrón ganadero, quienes optan por soltar a las reses en callejones aledaños a las vialidades principales. Asimismo, señaló que existen problemas de civismo donde transeúntes rompen intencionalmente las cercas perimetrales para cortar camino hacia las huertas, dejando vías libres para el escape de los semovientes hacia la carretera federal.
Vacíos y alteración de pruebas: El misterio del propietario
A pesar de que el marco normativo establece que todo ganado debe estar plenamente identificado mediante el fierro quemador y el arete oficial para poder comercializarse y acreditar propiedad —un proceso similar al cambio de propietario de un vehículo automotor—, el dueño de la res involucrada en el accidente de Luis Orlando aún no ha sido identificado. Calixto reveló que la Fiscalía General del Estado ya se puso en contacto con la directiva ganadera para desahogar las primeras entrevistas de investigación y cruzar los datos de registro.
No obstante, el esclarecimiento de estos delitos culposos suele verse obstaculizado por prácticas delictivas de encubrimiento. El dirigente admitió que existe una recurrente y condenable conducta en la región: cuando ocurre un percance carretero de esta índole, personas allegadas al dueño o los propios propietarios acuden de inmediato al sitio para amputar las orejas de las reses muertas a fin de retirar el arete de identificación, e incluso remueven trozos de piel o extremidades donde se asienta el fierro marcador, evadiendo así la acción de la justicia.
Coordinación institucional contra los delitos culposos en Coyuca de Benítez
Ante los señalamientos de la opinión pública, Gaudencio Calixto remarcó que las facultades de la Asociación Ganadera se limitan estrictamente a la identificación y control registral de los animales, careciendo de fuerza pública o capacidades punitivas. Por ello, hizo un enérgico llamado a las autoridades del municipio de Coyuca de Benítez para activar a la policía preventiva en tareas de vigilancia permanente y exhortó a retomar las prácticas de corporaciones federales previas que retiraban de manera tajante cualquier semoviente de las vías federales de comunicación.
De confirmarse la identidad del propietario de la res, este podría enfrentar severos cargos penales bajo la tipificación de homicidio culposo. Aunque se trata de un delito no premeditado, la legislación vigente obliga a los responsables a responder ante la fiscalía y cubrir la correspondiente reparación del daño económico a los deudos, un castigo que el líder ganadero calificó como indispensable, reconociendo con profunda tristeza que ninguna sanción podrá devolver la vida al joven de la comunidad de El Uco.





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