Registra el INAH los sitios arqueológicos de Camutla y Zacualpan en la Costa Grande de Guerrero durante trabajos de infraestructura

Especialistas del INAH inspeccionaron la región para proteger el patrimonio histórico ante la ampliación de la autopista Pátzcuaro-Lázaro Cárdenas, identificando asentamientos de la época prehispánica y del siglo XVI.

La Unión de Isidoro Montes de Oca, Gro.— Como parte del seguimiento a los proyectos de infraestructura contemplados en el Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en el estado de Guerrero realizaron una rigurosa inspección que derivó en el registro formal de los sitios arqueológicos de Camutla y Zacualpan, ubicados en la región de la Costa Grande. De acuerdo con los hallazgos, ambos asentamientos mantuvieron población activa tras la conquista española, sobreviviendo brevemente hasta finales del siglo XVI.

La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, destacó la relevancia de estas acciones al señalar que este tipo de registros comprueban que la preservación del patrimonio histórico debe integrarse desde el origen en la planeación de las obras públicas.

«La intervención del INAH permite prevenir afectaciones y, al mismo tiempo, recuperar información valiosa sobre comunidades que vivieron la transición entre el mundo prehispánico y el periodo colonial. Desarrollar infraestructura y preservar nuestra historia son responsabilidades que deben avanzar juntas», afirmó la funcionaria federal.

Inspección arqueológica en la autopista

Las labores de supervisión se llevaron a cabo del 25 al 30 de marzo de 2026 mediante recorridos terrestres y herramientas aéreas con drones, con el propósito fundamental de dictaminar la viabilidad de las obras de ampliación de la autopista Pátzcuaro-Lázaro Cárdenas, específicamente en el tramo proyectado dentro del municipio guerrerense de La Unión de Isidoro Montes de Oca, evitando así daños irreversibles a monumentos arqueológicos y estableciendo mecanismos efectivos para su salvaguardia.

Como resultado de estos trabajos, los expertos registraron un asentamiento en el poblado de El Chico o Capire, asentado sobre un lomerío en la margen poniente del río La Unión, muy cerca de su desembocadura en el océano Pacífico. En el lugar se contabilizaron 39 estructuras distribuidas en una superficie de ocho hectáreas. Testimonios orales de pobladores locales permitieron identificar el paraje como Camutla, un asentamiento con una cronología que abarca desde el periodo Posclásico Tardío (1200-1521 d.C.) hasta el Colonial Temprano (1521-1600 d.C.).

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El conjunto arquitectónico presenta terrazas escalonadas que ascienden de sur a norte, mientras que en la parte alta se distribuyen altares, estructuras alargadas, muros de contención en las laderas y alineamientos de piedra vinculados con posibles unidades habitacionales, además de sectores cívico-ceremoniales con plazas que conservan pequeñas estelas lisas, algunas de ellas todavía en pie.

Los especialistas recordaron que, en la época prehispánica, esta franja funcionó como una zona fronteriza habitada por grupos tolimecas y chumbias, quienes colindaban con etnias como los pantecos y cuitlatecas, además de encontrarse bajo el dominio tributario de la Triple Alianza y de los purépechas, lo que explica la singularidad en los patrones constructivos de la región. La información de campo fue corroborada con fuentes documentales del siglo XVI, como las Relaciones Geográficas y el Mapa de Ortelius.

Hallazgo de Sacualpa y protección de más polígonos

Mediante la misma metodología, los arqueólogos inspeccionaron otro sitio clave previamente registrado como Los Ticuiches, el cual corresponde al antiguo poblado tolimeca de Sacualpa. Su estructura principal consiste en una gran plataforma de 160 metros de largo por 110 de ancho, flanqueada de manera adyacente por otra estructura alargada de 140 por 40 metros que forma una escuadra en «L», rodeada por montículos habitacionales dispersos con concentraciones de cerámica roja erosionada.

La localización de estos asentamientos coloniales tempranos aportará datos fundamentales para comprender el impacto de la reorganización novohispana y la carga tributaria que provocó el abandono paulatino de los pueblos tras la conquista.

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Paralelamente, las inspecciones abarcaron los sitios de La Parotita, El Huérfano, La Palanca, Los Metates, La Salada, Las Peñas, Las Arañas, La Parotita II, Zorcua y Los Azufres. Tras la evaluación técnica, se determinó que los últimos cuatro requerían la delimitación de polígonos de protección precautoria debido a su proximidad con el trazo carretero, iniciándose gestiones conjuntas con el gobierno municipal para garantizar su conservación.

En los trabajos participaron los arqueólogos del Centro INAH Guerrero, Rodolfo Lobato Rodríguez y Miguel Pérez Negrete, quienes subrayaron la importancia de anticiparse a los impactos de la obra pública. Asimismo, las labores contaron con el respaldo de autoridades municipales de La Unión, encabezadas por el edil José Suazo Espino, el secretario general Adolfo Villanueva, el director de seguridad Antonio Campos Rendón y ciudadanos como Arturo Abarca, refrendando la participación comunitaria en la salvaguarda del patrimonio cultural.

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