Tlacoachistlahuaca, Gro.- En lo alto de un cerro de Huehuetónoc, en Tlacoachistlahuaca, Guerrero, se encuentra un conjunto ceremonial poco conocido y cargado de simbolismo: Piedra Letra, un antiguo centro de culto al agua y al sol. Recientemente, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través de su Centro en Guerrero, registró este espacio que, pese a su relevancia histórica, había permanecido en el margen de los estudios arqueológicos.
La inspección fue encabezada por los arqueólogos Cuauhtémoc Reyes Álvarez y Miguel Pérez Negrete, quienes recorrieron seis comunidades del municipio: Huehuetónoc, Limón Guadalupe, Jicayán de Tovar, Santiago Yoloxóchitl, San Cristóbal y Guadalupe Mano de León. En total reconocieron once sitios prehispánicos con vestigios de cerámica, arquitectura y manifestaciones rupestres, lo que amplía significativamente el panorama arqueológico de la región.
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En la cima de Piedra Letra, una amplia plataforma con basamentos y afloramientos rocosos sirvió durante siglos como escenario de rituales. Los petrograbados ahí encontrados, que datan entre el Epiclásico y el Posclásico Tardío (650–1521 d.C.), incluyen espirales vinculadas al tiempo, gotas de agua, un jaguar decorado con manchas y un sol con rostro, motivo que refuerza la hipótesis de ceremonias agrícolas y solares. También destacan representaciones de personajes con tocados de plumas y la maqueta de un juego de pelota, símbolos que revelan la complejidad cultural de la zona.
El hallazgo cobra mayor relevancia al considerarse el contexto histórico: Tlacoachistlahuaca, cuyo nombre en lengua amuzga es sei’ chue (“llanura de los tlacuaches”), fue durante siglos punto de encuentro entre amuzgos, mixtecos y los ya desaparecidos ayacatecos. Hoy en día sigue siendo un mosaico cultural en el que conviven tradiciones diversas, algunas aún poco documentadas.
Además de Piedra Letra, la inspección reveló sitios con arquitectura monumental. En San Cristóbal se hallaron estelas de granito de hasta dos metros, mientras que en Guadalupe Mano de León apareció una plataforma con muros y un hacha de piedra. Estos registros se integrarán en un catálogo iconográfico que enriquecerá la memoria gráfica de Tlacoachistlahuaca y contribuirá a la protección del patrimonio arqueológico.
Para los especialistas, este primer acercamiento ofrece una ruta para comprender mejor el origen de la nación amuzga y su relación con el paisaje ritual, el agua y el calendario solar. Una memoria que había quedado en relatos fragmentados y que ahora comienza a reconstruirse con datos tangibles.






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