Tenango del Valle, Estado de México. – Andrés Filomeno Mendoza Celis, conocido mediáticamente como el «Caníbal de Atizapán», falleció este jueves 29 de octubre a los 77 años mientras permanecía recluido en el Centro Penitenciario y de Reinserción Social de Tenango del Valle, donde cumplía diversas sentencias condenatorias por feminicidio y desaparición de personas.
La muerte del hombre ocurrió aproximadamente cinco años después de su detención, realizada en mayo de 2021, cuando las autoridades localizaron restos humanos y pertenencias de víctimas dentro de una vivienda de Atizapán de Zaragoza, en el Estado de México.
Su caso adquirió una amplia notoriedad nacional debido a la cantidad de indicios encontrados durante las investigaciones y a las diferentes sentencias emitidas por los tribunales.
Al momento de su fallecimiento, Mendoza Celis acumulaba ocho condenas, entre ellas una pena de prisión vitalicia, otra de 92 años y seis sentencias adicionales de 55 años.
Las autoridades penitenciarias confirmaron su muerte, mientras continuaban los procedimientos correspondientes para establecer y documentar oficialmente las circunstancias del fallecimiento.
Los reportes iniciales señalaron que el interno padecía diferentes problemas de salud y que había requerido atención médica en meses anteriores.
Sin embargo, estos antecedentes no sustituyen la determinación médico-legal sobre la causa definitiva de su muerte.
Fue detenido en 2021 después de la desaparición de una mujer
La investigación que permitió su captura comenzó después de la desaparición de Reyna González, una mujer de 34 años cuyo paradero comenzó a investigarse durante 2021.
Las diligencias condujeron a una vivienda ubicada en Atizapán de Zaragoza, donde las autoridades encontraron elementos que permitieron relacionar a Mendoza Celis con diversos delitos.
Durante los trabajos de investigación, peritos y agentes ministeriales localizaron restos humanos, objetos personales y documentos que requerían análisis para establecer su relación con otras víctimas.
El descubrimiento motivó una investigación de mayor alcance y abrió procedimientos judiciales por diferentes delitos.
La Fiscalía del Estado de México desarrolló trabajos de identificación y recopilación de pruebas, mientras comenzaron a conocerse testimonios sobre la trayectoria del detenido.
El caso también puso bajo atención pública las dificultades que enfrentan las familias para conseguir investigaciones oportunas sobre desapariciones de mujeres.
Ocho sentencias y múltiples investigaciones
Durante los años posteriores a su captura, las autoridades judiciales emitieron distintas resoluciones contra Andrés Filomeno Mendoza Celis, «el Caníbal de Atizapan».
En 2024 se informó sobre su octava sentencia condenatoria, resultado de los procedimientos desarrollados a partir de las investigaciones correspondientes.
Las penas acumuladas incluyeron prisión vitalicia y otras condenas de varias décadas.
Las autoridades también examinaron evidencias relacionadas con distintas víctimas y realizaron trabajos para identificar restos encontrados durante las diligencias.
Sin embargo, es importante distinguir entre el número de víctimas mencionadas durante una investigación, los casos acreditados judicialmente y las sentencias dictadas.
Estas categorías no necesariamente representan la misma cantidad y requieren información oficial individualizada para evitar confusiones.
El conjunto de procedimientos permitió establecer responsabilidades penales en diferentes hechos, aunque la investigación general sobre los restos localizados y la identificación de víctimas implicó un proceso más amplio.
Padecía problemas de salud y había recibido atención médica
Durante los meses anteriores a su fallecimiento, se habían difundido reportes sobre el deterioro de su estado de salud.
Entre los padecimientos mencionados se encontraban diabetes e hipertensión, además de antecedentes de atención médica fuera del centro penitenciario.
En julio de 2025, por ejemplo, trascendió que fue trasladado a un hospital de Toluca para recibir atención especializada.
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Después de confirmarse su muerte, diferentes medios señalaron que las autoridades consideraban posibles causas naturales relacionadas con sus antecedentes médicos.
No obstante, el resultado definitivo deberá sustentarse en los procedimientos correspondientes y en la información que emitan las instituciones competentes.
La muerte de una persona privada de la libertad también requiere que las autoridades documenten las circunstancias del fallecimiento conforme a sus obligaciones legales.
Su caso expuso la importancia de investigar las desapariciones de mujeres
La historia de Mendoza Celis permanece vinculada con una de las investigaciones de feminicidio más conocidas del Estado de México.
El descubrimiento de restos humanos dentro de su vivienda reveló la necesidad de desarrollar procedimientos forenses extensos y atender a familias que buscaban información sobre mujeres desaparecidas.
También generó preguntas sobre las circunstancias que permitieron que los delitos se prolongaran durante años antes de su detención.
Más allá de la notoriedad del responsable, el caso representa una historia de víctimas y familiares que enfrentaron pérdidas irreparables y procesos judiciales complejos.
Su fallecimiento no modifica las condenas que recibió ni elimina las obligaciones institucionales relacionadas con la identificación de víctimas, la conservación de expedientes y el acompañamiento de sus familias.
Aunque las consecuencias penales personales de sus sentencias concluyen con su muerte, la atención a las víctimas y las investigaciones relacionadas con otros posibles hechos requieren un tratamiento independiente.
Con el fallecimiento de Andrés Filomeno Mendoza Celis, el «Caníbal de Atizapan», termina su permanencia en el sistema penitenciario, pero el caso continúa siendo un referente de los desafíos que enfrenta México en materia de feminicidio, desaparición de personas y acceso a la justicia.





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